¿Qué es la fascia?

El tejido fascial es un tejido conectivo y continuo (no tiene ni principio ni fin) que recubre todo el cuerpo. Está presente en cada músculo, ligamento, tendón, hueso, vaso sanguíneo, nervio, órgano etc. La fascia da forma, protección y soporte a cada uno de estos elementos.

fascia

Gracias a la fascia está todo nuestro organismo unido y conectado.

El tejido fascial está presente en los planos más profundos y superficiales de nuestro cuerpo, llamándose fascia superficial y fascia profunda.

Aunque creas que este término es nuevo para ti, seguro que sabes lo que es y alguna vez has visto, incluso tocado, este tejido.

Siempre pongo el mismo ejemplo a mis pacientes, la fascia es esa «telilla blanca- semi trasparente» que cubre una pechuga de pollo, que es resbaladiza, resistente y casi siempre la vamos a encontrar «enganchada» a un tendón.

La fascia es tridimensional, se mueve en cualquier sentido y dirección de movimiento, tiene gran capacidad de deslizamiento entre los distintos planos de nuestro organismo.

 

¿Cuál es su importancia?

Su importancia viene dada por el gran papel que desempeña en nuestro organismo. Gracias a su capacidad de deslizamiento y unión, ayuda a las estructuras del cuerpo a tener una buena funcionalidad.

Sus funciones más importantes son las siguientes:

  • Sostén, estabilidad y suspensión.
  • Transmisión de fuerzas.
  • Reparación de tejidos (produciendo colágeno, transportando nutrientes, toxinas).
  • Comunicación y unión entre estructuras.

La fascia es como una «segunda piel» que une todo y cada uno de los componentes de nuestro cuerpo. Otro ejemplo que uso mucho para hacer ver la importancia de este tejido es, la comparación de la fascia cómo con un «mono «de ropa sin costuras, sin principio ni fin.

Si en algún punto o zona de esa ropa tenemos un «nudo» o una zona con un «sobre cosido o refuerzo», no podríamos movernos con la misma facilidad ni libertad como lo haríamos si ese «mono» estuviese libre de ese «nudo».

 

 

¿Cómo se puede afectar la fascia? ¿Qué es una disfunción miofascial o síndrome miofascial?

Se conoce como «disfunción miofascial«, el daño que sufre la fascia cuando el cuerpo sufre un traumatismo, golpe, vive una situación de estrés mantenida o brusca, una cirugía, una cicatriz, una sobrecarga muscular o cualquier tensión que mantiene a nuestro cuerpo en una mala postura y/o en desequilibrio.

Todo esto puede provocar que la fascia se afecte, se retraiga, perdiendo así su capacidad de deslizamiento, de elasticidad, de transmisión de fuerzas, de coordinación y equilibrio.

Una disfunción miofascial da lugar a afectaciones tanto en la zona de tensión o daño como a distancia, en otras partes del cuerpo. Se puede ver afectado cualquier función de la fascia y el funcionamiento de cualquier sistema de nuestro organismo (sistema visceral, sistema músculo esquelético, sistema respiratorio, circulatorio…), provocando dolor y alterando el equilibrio entre estos distintos sistemas.

 

¿Cómo la tratamos?

Con técnicas miofasciales (técnicas de diagnóstico y tratamiento), conocidas como inducción miofascial, liberación miofascial.

Los fisioterapeutas ayudamos a normalizar el movimiento y la función de la fascia. Buscando a través de las distintas técnicas terapéuticas manuales, eliminar las restricciones presentes en el tejido fascial y conseguir el equilibrio y la correcta dinámica del sistema fascial. Estas técnicas tienen como principal regla la presión suave y mantenida (estiramiento) durante su realización.

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Ayudando el fisioterapeuta a que el cuerpo «se reajuste» por sí solo. El profesional, que actúa como facilitador, acompaña en todo momento el movimiento que el cuerpo del paciente «pide», para ello el paciente deberá estar relajado. Son técnicas indoloras, suaves y relajantes.

Por otro lado, los estiramientos, la reeducación de la postura, tener un buen control motor, la realización de ejercicios respiratorios, ejercicios para ganar flexibilidad, pueden ayudarnos a mantener la fascia sana y prevenir posibles afectaciones.

 

¿Qué beneficios aporta al cuerpo las técnicas de inducción miofascial?

  • Disminución del dolor.
  • Mejorar la movilidad articular.
  • Libera los tejidos que están sobrecargados.
  • Mejora la circulación sanguínea y linfática.
  • Ayuda a la eliminación de toxinas.
  • Restablece el equilibrio corporal.
  • Previene futuras lesiones y alteraciones.

 

Maria Lebron fisioterapeuta

María Lebrón
Fisioterapeuta