Bursitis de cadera

Bursitis de cadera

 ¿Qué es la bursitis de cadera?

La bursitis de cadera es una patología común en los gabinetes de fisioterapia que además suele acompañarse de otros síntomas asociados que restan mucha calidad de vida.

En primer lugar definiremos que son las bursas: son bolsas serosas o sinoviales que se encuentran en diversas partes del cuerpo (caderas, hombro, talones o rodilla) y cuya función principal es la de actuar como “amortiguadores” para zonas anatómica de especial estrés o conflicto mecánico evitando así una excesiva fricción.

bursitisdecadera

Al referirnos a bursitis de cadera podemos referirnos a varias diferentes:

  • Cuando hablamos de las situadas alrededor del trocánter mayor (bursitis trocantérica) cuya función es permitir el deslizamiento del tendón del glúteo mayor con el músculo tensor de la fascia lata a su paso por el trocánter mayor (saliente óseo lateral del fémur).

 

  • La situada en el músculo psoas ilíaco, situada en la parte interna de la articulación y cuyo dolor se manifiesta en la región inguinal.

 

De ambas la bursitis trocantérica es la más común y por ello nos centraremos en ella para aportar información sobre la patología así como posibles soluciones desde el ámbito de la fisioterapia.

 

Síntomas de la bursitis trocantérica

Los síntomas más comunes en la bursitis trocantérica son:

  • Dolor: Suele ser el síntoma más común. En una primera fase es un dolor punzante y agudo en el trocánter (que se extiende hacia la región externa del muslo), progresivamente se va tornando en un dolor difuso que puede llegar a abarcar toda la zona de la articulación de la cadera y glúteos.

 

Suele aumentar tras pasar largo rato sentado y levantarse, tras caminar distancias largas y al subir o bajar escaleras. Dificulta el descanso, puesto que resulta doloroso dormir apoyado sobre ese lado.

  • Inflamación. Perceptible a la palpación.
  • Calor en la zona o enrojecimiento. 
  • Limitación funcional de la articulación de la cadera. sensación de rigidez.

 

Causas de la bursitis de cadera

Las causas más comunes para la aparición de la bursistis de cadera suelen ser los movimientos reiterados de la articulación (en ocasiones acompañados de una mala dinámica articular o desequilibrio neuromuscular) o posiciones mantenidas en las que se ejerce presión excesiva y prolongada de la bursa.

Otras causas pueden ser:

  • Traumatismo en la zona.
  • Artritis reumatoide.
  • Infecciones (bacterianas comúnmente).
  • Alteraciones de columna (escoliosis)
  • Diabetes
  • Patologías sistémicas inflamatorias.

 

Factores de riesgo de la bursitis de cadera

Cualquier persona es susceptible de sufrir una bursitis de cadera a lo largo de su vida, sin embargo existen factores de riesgo que pueden aumentar el riesgo:

  • Edad: la edad avanzada suele aumentar el riesgo.
  • Profesiones o actividades deportivas: deportes como el running, o profesiones como el baile.
  • Calzado inadecuado.
  • Peso.
  • Disfunción muscular en región lumbar o cadera: un mal reclutamiento de la musculatura encargada de esta zona puede general a medio plazo una excesiva fricción sobre la bursa desencadenando los síntomas sin traumatismo previo.

 

Tratamientos

Desde la fisioterapia podemos aportar múltiples soluciones tanto para la disminución de los síntomas como para el restablecimiento total.

La fisioterapia convencional

La fisioterapia convencional dispone de varias herramientas como pueden ser los ultrasonidos, la magnetoterapia, láser, terapia manual de la musculatura que inserta en el trocánter, electroterapia (TENS, interferenciales), crioterapia, etc

La fisioterapia avanzada

Desde la fisioterapia avanzada, sin embargo podemos obtener mejores resultados y con una mayor velocidad en la respuesta de los tejidos a la terapia:

  • INDIBA – Tecarterapia: Técnica de fisioterapia avanzada en la que por medio de la radiofrecuencia (no invasiva) logramos un efecto de bioestimulación, vascularización e hiperactivación y de este modo logramos una mejor oxigenación de los tejidos, drenaje de toxinas y activar los mecanismos del propio cuerpo para la  regeneración celular.
  • EPI (Electrolisis Percutánea Intratisular): Técnica consistente en aplicar un estímulo a los tejidos por medio de corriente galvánica a través de una aguja que posicionamos en el tejido diana mediante control ecográfico.
  • Neuromodulación Percutánea ecoguiada: por medio de agujas similares a las de acupuntura aplicamos una corriente de baja frecuencia a los nervios encargados tanto de la sensibilidad de la zona como del control motor de la musculatura implicada en su movimiento. De este modo podemos conseguir tanto una mejora en el trabajo muscular (disminuyendo las posibilidades de recaer) como  una considerable disminución del dolor.

Terapias médicas

También debemos tener en cuenta las posibles terapias médicas que pueden ayudar como por ejemplo el bloqueo nervioso o la infiltración con corticoides en la bursa disminuyendo la inflamación en de la misma en tan solo horas notando una disminución del dolor importante.

Cabe destacar que ninguna de estas técnicas o terapias son incompatibles con las otras, es más, la buena elección de unas u otras en función del grado de la lesión y las particularidades del paciente son lo que en ocasiones marca el éxito del tratamiento.

En MIVI-Alameda16 contamos con un equipo especializado tanto en la valoración como en los tratamientos anteriormente descritos para poder resolver cualquier duda que surja con respecto a esta dolencia y poder escoger la terapia con mayores posibilidades de beneficio terapéutico.

Juan Sebastián fisioterapeuta Alameda 16 Málaga

Juan Sebastián Luque
Fisioterapeuta

La fascia ¿Qué es una disfunción miofascial o síndrome miofascial?

La fascia ¿Qué es una disfunción miofascial o síndrome miofascial?

¿Qué es la fascia?

El tejido fascial es un tejido conectivo y continuo (no tiene ni principio ni fin) que recubre todo el cuerpo. Está presente en cada músculo, ligamento, tendón, hueso, vaso sanguíneo, nervio, órgano etc. La fascia da forma, protección y soporte a cada uno de estos elementos.

fascia

Gracias a la fascia está todo nuestro organismo unido y conectado.

El tejido fascial está presente en los planos más profundos y superficiales de nuestro cuerpo, llamándose fascia superficial y fascia profunda.

Aunque creas que este término es nuevo para ti, seguro que sabes lo que es y alguna vez has visto, incluso tocado, este tejido.

Siempre pongo el mismo ejemplo a mis pacientes, la fascia es esa «telilla blanca- semi trasparente» que cubre una pechuga de pollo, que es resbaladiza, resistente y casi siempre la vamos a encontrar «enganchada» a un tendón.

La fascia es tridimensional, se mueve en cualquier sentido y dirección de movimiento, tiene gran capacidad de deslizamiento entre los distintos planos de nuestro organismo.

 

¿Cuál es su importancia?

Su importancia viene dada por el gran papel que desempeña en nuestro organismo. Gracias a su capacidad de deslizamiento y unión, ayuda a las estructuras del cuerpo a tener una buena funcionalidad.

Sus funciones más importantes son las siguientes:

  • Sostén, estabilidad y suspensión.
  • Transmisión de fuerzas.
  • Reparación de tejidos (produciendo colágeno, transportando nutrientes, toxinas).
  • Comunicación y unión entre estructuras.

La fascia es como una «segunda piel» que une todo y cada uno de los componentes de nuestro cuerpo. Otro ejemplo que uso mucho para hacer ver la importancia de este tejido es, la comparación de la fascia cómo con un «mono «de ropa sin costuras, sin principio ni fin.

Si en algún punto o zona de esa ropa tenemos un «nudo» o una zona con un «sobre cosido o refuerzo», no podríamos movernos con la misma facilidad ni libertad como lo haríamos si ese «mono» estuviese libre de ese «nudo».

 

 

¿Cómo se puede afectar la fascia? ¿Qué es una disfunción miofascial o síndrome miofascial?

Se conoce como «disfunción miofascial«, el daño que sufre la fascia cuando el cuerpo sufre un traumatismo, golpe, vive una situación de estrés mantenida o brusca, una cirugía, una cicatriz, una sobrecarga muscular o cualquier tensión que mantiene a nuestro cuerpo en una mala postura y/o en desequilibrio.

Todo esto puede provocar que la fascia se afecte, se retraiga, perdiendo así su capacidad de deslizamiento, de elasticidad, de transmisión de fuerzas, de coordinación y equilibrio.

Una disfunción miofascial da lugar a afectaciones tanto en la zona de tensión o daño como a distancia, en otras partes del cuerpo. Se puede ver afectado cualquier función de la fascia y el funcionamiento de cualquier sistema de nuestro organismo (sistema visceral, sistema músculo esquelético, sistema respiratorio, circulatorio…), provocando dolor y alterando el equilibrio entre estos distintos sistemas.

 

¿Cómo la tratamos?

Con técnicas miofasciales (técnicas de diagnóstico y tratamiento), conocidas como inducción miofascial, liberación miofascial.

Los fisioterapeutas ayudamos a normalizar el movimiento y la función de la fascia. Buscando a través de las distintas técnicas terapéuticas manuales, eliminar las restricciones presentes en el tejido fascial y conseguir el equilibrio y la correcta dinámica del sistema fascial. Estas técnicas tienen como principal regla la presión suave y mantenida (estiramiento) durante su realización.

fascia_tratamientos

Ayudando el fisioterapeuta a que el cuerpo «se reajuste» por sí solo. El profesional, que actúa como facilitador, acompaña en todo momento el movimiento que el cuerpo del paciente «pide», para ello el paciente deberá estar relajado. Son técnicas indoloras, suaves y relajantes.

Por otro lado, los estiramientos, la reeducación de la postura, tener un buen control motor, la realización de ejercicios respiratorios, ejercicios para ganar flexibilidad, pueden ayudarnos a mantener la fascia sana y prevenir posibles afectaciones.

 

¿Qué beneficios aporta al cuerpo las técnicas de inducción miofascial?

  • Disminución del dolor.
  • Mejorar la movilidad articular.
  • Libera los tejidos que están sobrecargados.
  • Mejora la circulación sanguínea y linfática.
  • Ayuda a la eliminación de toxinas.
  • Restablece el equilibrio corporal.
  • Previene futuras lesiones y alteraciones.

 

Maria Lebron fisioterapeuta

María Lebrón
Fisioterapeuta

¿Lumbalgia o Ciatalgia? ¿Dolor en la zona baja de la espalda? ¿Irradiación hacia las piernas?

¿Lumbalgia o Ciatalgia? ¿Dolor en la zona baja de la espalda? ¿Irradiación hacia las piernas?

¿Qué diferencia hay entre lumbalgia y ciatalgia?

Hay que saber diferenciar entre una lumbalgia y una ciatalgia, ya que cada uno tiene tratamientos diferentes.

La lumbalgia consiste en el dolor de la zona baja de la espalda con o sin irradiación por la pierna (pudiendo ser su parte anterior o posterior) hasta la rodilla y suele estar provocado por alteración de algunas de las estructuras que se encuentran en este fragmento corporal como pueden ser ligamentos de la columna lumbar, vértebras, discos vertebrales o musculatura.

Hablamos de ciatalgia cuando el dolor anteriormente descrito se irradia hacia las piernas llegando hasta el pie. En este caso hablaríamos de un daño en la raíz nerviosa que sale de la columna lumbar, la cual lleva la información sensitiva y motora a las piernas. Puede irradiarse por la parte posterior de la pierna (el daño estaría en las vértebras L4-L5-S1) o por la anterior (L1-L2-L3), siendo en la mayoría de los casos la parte posterior la más frecuente.

Por lo tanto cuando solo presentemos dolor a nivel lumbar e irradiación hasta rodilla estaremos ante una lumbalgia, sin embargo al encontrarnos dolor irradiado hasta los pies, tendremos una ciatalgia.     

lumbalgia y ciatalgia lumbalgia y ciatalgia

Causas y síntomas de la lumbalgia y ciatalgia

Las causas más frecuentes de la lumbalgia son hernias discales, estrechamiento en el canal de la médula, escoliosis o contracturas en la musculatura lumbar por grandes esfuerzos, malas posturas o movimientos repetitivos.

Y entre sus síntomas encontramos dolor local en la zona lumbar que puede irradiarse dentro de la misma región, a la zona lumbar contraria o por la pierna hasta la rodilla.

Encontramos factores que agravan esta patología como son actividades físicas o laborales de gran esfuerzo, obesidad, posturas inadecuadas o sedentarismo.

En la ciatalgia la causa más frecuente es la hernia discal, que consiste en la salida de parte del disco intervertebral de su espacio normal, comprimiendo así la raíz nerviosa.

Los síntomas de la ciatalgia consisten en  un dolor eléctrico en forma de calambre, latigazos u hormigueos. A veces el paciente lo describe ‘como si tuviera un bocado en la zona de dolor’. La irradiación puede llegar a los glúteos, rodillas, gemelos o pies y dedos. El paciente también puede apreciar falta de fuerza o cambios en la sensibilidad de la pierna.

¿Cómo podemos mejorar estos síntomas?

Haciendo referencia al tratamiento convencional, para abordar esta patología podemos hacer uso de magnetoterapia, microonda, laserterapia y terapia manual. Todo ello con el fin de disminuir la inflamación en el nervio y/u otras estructuras y relajar la musculatura afectada.

Es importante saber que los efectos de la magnetoterapia son a largo plazo, empezando a notarse alrededor de la 1º-2º semana de tratamiento si la patología no es muy grave ni está muy cronificada.

En cuanto al tratamiento avanzado contamos con la aplicación de EPI con el objetivo de, a nivel lumbar, disminuir la inflamación alrededor de la raíz nerviosa y regenerar dicha zona. Con la Neuromodulación Percutánea trataremos el dolor y la irradiación del mismo en forma de hormigueo y calambre que se extiende hacia la pierna tratando diferentes nervios que se encargan de dar sensibilidad a la parte posterior o anterior de la misma.

También podemos hacer uso en este tratamiento de la INDIBA para reducir la tensión muscular y ayudar a disminuir la inflamación a nivel de la raíz nerviosa en las lumbares.

Junto con el tratamiento avanzado o de manera aislada podemos realizar terapias médicas que consistiría en la realización de un bloqueo nervioso que consiste en pinzar/bloquear un nervio con el fin de aliviar el dolor que este irradia a la pierna.

También podemos utilizar la infiltración de corticoides justo en la zona de inflamación de la raíz nerviosa en su salida de la columna, con el objetivo de disminuir la inflamación de dicho nervio.

 

Javier Bermúdez
Fisioterapeuta

Artrosis de rodilla. ¿Qué es? ¿Tiene tratamiento?

Artrosis de rodilla. ¿Qué es? ¿Tiene tratamiento?

¿Qué es la artrosis de rodilla?

Cuando hablamos de osteoartritis o artrosis de rodilla nos referimos al desgaste y desestructuración del cartílago que cubre los 3 huesos que conforman esta articulación como son el fémur, la tibia y la rótula y por lo tanto dando lugar a numerosos síntomas que merman nuestra calidad de vida.artrosis_rodilla

La articulación de la rodilla es una de las que mayores cargas soporta a lo largo de nuestra vida, absorbiendo por ejemplo el impacto en actividades como correr, saltar, subir o bajar escaleras. Por ello es lógico que sea una de las articulaciones que sufre mayor desgaste.

El diagnóstico suele basarse en una exploración física y una prueba de imagen complementaria como puede ser una radiografía.

¿Cuáles son sus síntomas?

El síntoma más común en la artrosis de rodilla es el dolor. A menudo la aparición del mismo suele ser leve, a consecuencia de un esfuerzo físico y cede con el reposo. Conforme la enfermedad avanza el dolor suele ser más recurrente e ir acompañado de sensación de rigidez articular para la flexo- extensión. En ocasiones puede darse un chasquido articular.

Hay ciertas actividades que suelen desencadenar los síntomas de forma más intensa como puede ser caminar por un terreno irregular o pendiente, ponerse en cuclillas, escaleras. En casos muy avanzados el dolor puede darse incluso en reposo.

Los síntomas más comunes son:

  • Dolor intenso.
  • Rigidez e impotencia funcional del miembro inferior.
  • Inflamación de la articulación (siendo preciso, en ocasiones, la intervención del médico para evacuar ese líquido).
  • Daño estructural de partes blandas: debido al mal reparto de cargas suele ser habitual encontrar daño asociado en el tendón rotuliano, ligamentos, bursas, etc.
  • Deformidades en la propia articulación de la rodilla.

Factores de riesgo.

Hay una serie de factores de riesgo que pueden predisponer a padecer esta patología como pueden ser:

  • Factores genéticos.
  • Sexo: las mujeres son más afectadas por esta patología. Además la menopausia suele ser otro factor a tener en cuenta.
  • Edad: suele aparecer a partir de los 50 años. Aunque puede aparecer antes, en este caso suele estar relacionado con factores traumáticos previos (cirugía meniscal o de ligamentos previa, por ejemplo)
  • Peso corporal: la obesidad es un factor importante en artrosis de rodilla. Cuanto mayor es el peso que soporta la articulación mayor es el desgaste del cartílago.
  • Estilo de vida: practicar deportes de impacto en miembros inferiores, movimientos repetitivos, mala práctica deportiva de forma prolongada, etc.

 

¿Cómo se diagnostica la artrosis de rodilla?

El diagnóstico por parte del profesional sanitario se realiza por medio de un interrogatorio y la exploración física en la que se constatan los síntomas antes descritos junto con una prueba complementaria. La más común es la radiografía en la que se pueden observar algunos signos característicos como una disminución o estrechamiento del espacio articular, cambios o irregularidades en la cortical del hueso así como formaciones óseas anómalas denominadas osteofitos.

Basándonos en estos hallazgos radiográficos y síntomas podemos clasificar la artrosis en varios grados.

Grados de la artrosis:

etapaartrosis

  • GRADO 0: No se encuentran ninguno de los signos radiográficos propios de la artrosis de rodilla. El paciente no presenta síntomas.

 

  • GRADO 1: En radiografía podemos observar un leve estrechamiento del espacio articular (espacio, en este caso entre fémur y tibia). En esta fase el paciente suele experimentar molestias más que dolor.

 

  • GRADO 2: Presenta un estrechamiento del espacio articular más definido. Aunque el cartílago puede tener un aspecto óptimo existe una degradación del mismo claramente visible. Suele existir dolor incluso en reposo o cuando se aplican esfuerzos en la articulación de la rodilla.

 

  • GRADO 3:  Existe un crecimiento anormal de tejido óseo próximo al cartílago, denominados osteofitos, debido a su desgaste. El estrechamiento del espacio articular es mayor. En algunos casos hay una posible deformidad ósea. El dolor es más intenso y se desencadena con actividades cotidianas. Puede ser necesario uso de ayudas técnicas (muletas o andador por ejemplo).

 

  • GRADO 4: Es el caso más grave. El crecimiento óseo anormal es de gran tamaño siendo muy marcado el estrechamiento del espacio articular condicionando por tanto el trofismo y funcionamiento de las partes blandas de la articulación. Todo ello conlleva una aumento de la rigidez de la articulación (ya que no hay espacio entre las superficies articulares), dolor intenso y en ocasiones continuo así como inflamación articular que puede llegar a ser crónica. Puede llegar a darse casos de deformidad en la articulación y suelen precisar cirugía como por ejemplo una prótesis total.

 

¿En qué puede ayudar la fisioterapia a tratar la artrosis de rodilla?

La fisioterapia tradicional ofrece alternativas para el alivio sintomático de esta patología así como para frenar el desgaste articular. Algunos ejemplos de ello pueden ser láser, ultrasonidos, magnetoterapia y la terapia manual.

Los últimos avances en fisioterapia, tanto en formación y tecnología, como en cuanto a las terapias médicas nos ofrecen nuevas alternativas en el tratamiento de la artrosis de rodilla, las mismas suelen ser especialmente útiles en los 3 primeros grados.

 

EPI: Electrólisis Percutánea Intratisular.

Técnica ecoguiada en la que realizamos un abordaje preciso (usando ecografía) con aguja y a través de la misma aplicar una corriente galvánica en el tejido lesionado provocando que haya una mayor acúmulo de la las células encargadas de la reacción inflamatoria y reparación.

Neuroamodulación Percutánea Ecoguiada.

En este caso usando las mismas agujas que en la técnica EPI (y siempre mediante ecografía para ser específicos) abordamos los nervios que inciden tanto a nivel motor como a nivel sensitivo en la articulación de la rodilla y sus adyacentes con dos objetivos:

  • Nivel motor: Aplicación a través de la aguja de un estímulo eléctrico a los nervios para mejorar el trabajo neuromuscular de los grupos que inciden en el miembro inferior y como consecuencia tienen relación directa con la rodilla.
  • Nivel sensitivo: Neuromodulación de los nervios encargados de la sensibilidad de la rodilla (Nervios geniculados y Nervio safeno) para disminuir el dolor.

 

Tecarterapia (INDIBA)

Corresponden a las siglas de Transferencia Eléctrica capacitiva – Resistiva; por medio de esta radiofrecuencia logramos sobre los tejidos un efecto de bioestimulación, vascularización e hiperactivación y por ende conseguimos una mayor oxigenación de los tejidos, drenaje de toxinas a nivel celular y activa los mecanismos endógenos de regeneración celular.

Terapias médicas

Desde el punto de vista del intervencionismo médico hay diversas terapias que pueden resultar interesantes para el tratamiento tanto del dolor como de la inflamación, en especial en los grados 1, 2 y 3:

  • Infiltración ecoguiada.
  • PRP para el tratamiento de partes blandas. Mediante este método se realiza una extracción de sangre del propio paciente para, tras centrifugarla, conseguir dos productos PRP (Plasma Rico en Plaquetas) y PPP (Plasma pobre en plaquetas). El médico por medio de ecografía introduce ambos en la zona lesionada para favorecer un a mejor y más pronta regeneración de los tejidos…
  • Ácido hialurónico: También administrada por un médico por medio de la ecografía (para así lograr ser lo más específicos posible) y aportar una mayor protección del cartílago y lubricación extra en la superficie articular.
  • Bloqueos nerviosos: Asociados a otras terapias médicas disminuye el dolor en la zona.

 

Recuperación funcional

Resulta imprescindible para la evolución a medio plazo de esta patología, una vez comienza el tratamiento de fisioterapia, comenzar a trabajar la actividad física de forma individualizada y específica. El recuperador funcional es el profesional adecuado y capacitado para valorar las posibles deficiencias o exceso de trabajo muscular para que la mejora sintomática derivada del tratamiento de fisioterapia se perpetúe en el tiempo y evitar indeseables recaídas.

En MIVI Alameda16 clínica disponemos tanto de la tecnología como de los profesionales sanitarios con la mejor formación para resolver cualquier duda y recomendar el tratamiento adecuado según el paciente, grado de la patología y circunstancia personal del paciente.

 

Juan Sebastián fisioterapeuta Alameda 16 Málaga

Juan Sebastián
Fisioterapeuta

¿Te acaban de operar de una prótesis de rodilla? ¿Estás a la espera de la intervención?

¿Te acaban de operar de una prótesis de rodilla? ¿Estás a la espera de la intervención?

Las prótesis de rodilla son piezas de alta complejidad, consiste en la sustitución de la articulación por una pieza sintética, por lo que el paciente necesita un plan de ejercicios para la recuperación.

Recuperar la movilidad funcional.

  • Trabajar la extensión de rodilla: es muy importante conseguir los últimos grados de extensión para una marcha correcta. Debemos comenzar a trabajar la extensión de rodilla con tratamiento postural, colocando la rodilla extendida y suspendida sobre un apoyo, como por ejemplo una silla (imagen 2). Y complementarlo con trabajo activo de la musculatura, realizando contracciones isométricas de cuádriceps, intentando pegar al máximo la rodilla contra la superficie donde la tengamos apoyada mientras apretamos la parte anterior del muslo (imagen 1).

prótesis de rodilla

 

  • Es muy importante evitar el flexo de rodilla, por lo que no debemos colocar ningún tipo de cojín o apoyo debajo de la parte posterior de la rodilla (corva) a pesar de que pueda darnos sensación de comodidad.

 

Controlar la inflamación y el dolor.

  • Elevación de la pierna: durante los primeros días es necesario mantener la pierna en alto para favorecer el retorno venoso y evitar el edema en la zona. Intenta colocar siempre la rodilla por encima de la línea de la cadera, colocando por ejemplo unos cojines bajo el pie.
  • Es importante aplicar hielo en la rodilla varias veces al día durante un máximo de 10 minutos. Ojo con aplicar el hielo de forma directa en la piel, utiliza un paño para protegerla. Además, nunca excedas los 10 minutos totales de aplicación, es mejor aplicarlo más veces al día(mínimo 2/3 veces) el tiempo justo, que pocas y mucho tiempo.

 

Ejercicios prótesis de rodilla.

Te recomendamos un ejercicio muy sencillo que combina los dos consejos anteriores y al que vamos a sumar la contracción muscular para favorecer aún más el retorno venoso. Vamos a dividir los 10 minutos totales de ejercicio en series de 2 minutos por ejercicio.

  1. Contracciones suaves de cuádriceps, realizando un pequeño bombeo. Contraer-relajar. (2 minutos)
  2. Círculos con el tobillo, dibujando un círculo en el techo con la punta del pie (2 minutos)
  3. Arrugar los dedos del pie y estirarlos, cómo si quisiéramos agarrar un boli con ellos. (2 minutos)
  4. Círculos con el tobillo, podemos hacerlos en sentido contrario al anterior (2 minutos)
  5. Contracciones suaves de cuádriceps. Contraer-relajar (2 minutos)

 

Deambulación temprana.

Se debe comenzar a caminar pequeñas distancias desde las 24h siguientes a la intervención. Para ello es importante aprender a caminar de manera correcta con 2 muletas, para descargar así la rodilla operada. Por lo que si tienes cualquier tipo de duda, debes pedir asesoramiento a un fisioterapeuta en estos primeros días.

Progresivamente, se pueden incorporar actividades cotidianas según la tolerancia del paciente.

En nuestro centro MIVI Alameda 16, estaremos encantados de resolverle cualquier duda acerca de prótesis de rodilla. Le plantearemos los tratamientos y ejercicios más adecuados para su recuperación.

Alicia González Fisioterapeuta 

Alicia González

Fisioterapeuta

¿Dolor en la planta del pie? ¿Dificultad para andar? Podemos estar ante una Fascitis Plantar.

¿Dolor en la planta del pie? ¿Dificultad para andar? Podemos estar ante una Fascitis Plantar.

¿Qué es la Fascitis Plantar?

fascitisplantarLa fascitis plantar consiste en la inflamación de la fascia plantar. Esta estructura conecta el talón con los dedos y es una expansión del tendón de Aquiles por lo que tiene una composición similar a la de este, siendo un tejido fibroso.

Suele provocar dolor en toda la planta del pie y en especial la zona del talón.

Si dejamos esta patología sin tratar durante mucho tiempo el cuerpo para protegerse del dolor endurece el tejido, convirtiéndolo en hueso.

Es entonces cuando tenemos un espolón calcáneo que consiste en la calcificación de la fascia provocada por el propio cuerpo como mecanismo de protección de dolor. Suele tener lugar en la zona de unión de la fascia plantar en el talón.

¿Por qué y cómo se produce?

Detrás de esta patología se encuentran causas generales como el sobrepeso, que provoca más carga en la planta del pie de la que esta puede soportar. Otro motivo puede ser el aumento de una actividad física, normalmente de impacto, fútbol, running, etc. Y por último un cambio de calzado poco adecuado a la hora de realizar una actividad deportiva o incluso en el día a día.

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Todas estas causas provocan una inflamación en la fascia debido al impacto repetitivo sobre la zona de una manera inapropiada produciendo una mala organización de sus fibras y provocando tensión en la misma.

 

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Esta tensión y dolor puede irradiarse hasta el tendón de Aquiles, sóleo y gemelos, ya que estas estructuras están conectadas con la fascia plantar.

 

 

 

Factores de Riesgo y Síntomas

Es cierto que la fascitis plantar puede producirse de forma espontánea sin causa directa.

Factores que pueden ayudar o aumentar las probabilidades de que surja:

  • fascitisplantarsintomasEdad: es más común en personas de entre 40 y 60 años.
  • Actividades físicas: Aquellas en las que se ejerza mucha fuerza sobre la planta del pie, como saltos, carreras, etc.
  • Biomecánica del pie: problemas en la estructura del pie como los pies planos o cavos producen cambios en la tensión de la fascia llegando a producir esta patología.
  • Patrón anormal de caminar: Cuando nuestro patrón al andar cambia y se ve afectado por una patología de tobillo, rodilla, cadera o incluso espalda, el pie modifica su pisada para compensar con el objetivo de aliviar el dolor de la patología principal.

Al cambiar la dinámica normal de nuestro caminar se producen tensiones y desestructuración de las fibras de la fascia llegando a provocar mucho dolor.

  • Obesidad: La fascia soporta todo el peso de nuestro cuerpo, por lo que, si tenemos un exceso del mismo, le estamos imprimiendo más carga de la que puede tolerar.

Síntomas que despierta esta patología encontramos:

  • Dolor, sobre todo en la zona de unión del talón y la fascia. Se expresa con más intensidad en las primeras horas de la mañana (los primeros pasos) y al andar, apareciendo después del ejercicio, raramente durante el mismo.

Este puede irradiarse a la planta del pie o incluso al tendón de Aquiles y gemelos.

  • Inflamación de la planta del pie y/o talón.
  • Tensión y rigidez en la planta del pie.

¿Cómo podemos solucionar la fascitis plantar?

Mediante el tratamiento convencional aplicaríamos magnetoterapia, US y láser como medidas antiinflamatorias. También podemos realizar Terapia Manual en la fascia del pie, tendón de Aquiles y gemelos para aliviar la tensión fascial y muscular.

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Si el anterior tratamiento no acaba de mejorar la patología o el paciente necesita una recuperación más rápida podemos realizar un tratamiento avanzado.

Este tratamiento consiste en la aplicación de Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI) con el objetivo de bajar la inflamación y reorganizar las fibras de la fascia que han sido alteradas. Y Neuromodulación Percutánea (NMP) con el objetivo de que desaparezca el dolor tratando los nervios que se encargan de inervar dicha zona.

También podemos hacer uso dentro de este tratamiento de la INDIBA para relajar la musculatura que se tensa como consecuencia de la fascitis plantar y para bajar la inflamación propia de esta estructura.

Como último recurso o en conjunto con el tratamiento avanzado podemos utilizar el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) inyectado en la zona inflamada con el objetivo de bajar inflamación y regenerar de una manera más rápida.

En nuestro centro MIVI Alameda16, estaremos encantados de resolverle cualquier duda acerca de esta patología. Le plantearemos el tratamiento más adecuado.

 

Javier Bermúdez Carmona

Fisioterapeuta